lunes, 17 de enero de 2011

LA AUTOEVALUACIÓN COMO HERRAMIENTA PARA LA MEJORA DE LA PRÁCTICA DOCENTE


Durante las prácticas educativas de cada docente surgen situaciones que de una u otra manera influyen bastante en su desempeño dentro y fuera del aula, mismos que a su vez se encuentran interrelacionadas,  y que su adecuada atención puede hacer la diferencia en pro de la calidad de la Educación.

El primer aspecto totalmente relevante que aborda Ximena Zamorano Fuster se refiere a la importancia de la interacción positiva entre los integrantes de cualquier institución escolar: docentes, directivos, intendentes, administrativos y personal de apoyo.
La calidad de la relación que existe entre cada uno de ellos se verá reflejada en su actuar.
La falta de comunicación, de respeto, de solidaridad, trabajo en equipo, trae como resultado un ambiente poco agradable, donde cada integrante se siente o con un grado de poder mayor  a los demás o con un sentimiento de poca importancia y participación en decisiones, creando esta situación a su vez una falta de equidad visible en los centros de trabajo.
Esto se debe , a la falta de capacidad de muchos de nosotros los docentes  de relacionarnos de manera empática con nuestros compañeros, la mayoría de nosotros nos enfrentamos a ciertas situaciones dentro de nuestra aula que muchas veces no sabemos cómo manejar, encerrándonos en nosotros mismos, quizá porque no queremos que nadie “critique” nuestro trabajo y conozca las características y situaciones problemáticas que con frecuencia tenemos, o bien por qué en nuestro centro no se desarrolla una cultura común  colaborativa.
Es aquí donde surge la necesidad de reflexionar y autoevaluar nuestra propia práctica… ¿para qué?... para descubrir el docente que soy y que tan lejos estoy del docente que debo ser.
Y en base a la realidad de mi práctica profesional, plantear estrategias de acción que permitan tener un mejor desempeño, lo cual implica la concientización de la importancia de las relaciones interpersonales y lo productivas que pueden llegar a ser cuando se respetan y alimentan de manera cooperativa y cordial.
Ximena Zamorano cita a Cecilia Fierro y Susana Rojo (1994:24) “Aprender a vivir en la pluralidad, encontrando el difícil equilibrio entre la necesidad de llegar a ciertos acuerdos básicos en la escuela y respetar legítimas diferencias”, lo cual más que una forma de trabajo resulta una condición necesaria.

Por otro partiendo de la autoevaluación mencionada, y del equilibrio que debemos establecer entre el docente que soy y el que debo ser, obviamente surgirá como estrategia de acción importante hoy en día: la actualización, misma que posee varios caminos que nos permiten llegar a ella, pero todos con el mismo objetivo proveer de elementos necesarios para comprender mejor las exigencias de la educación del siglo XXI.
Una manera de llevar a cabo dicha actualización es la investigación como parte de la práctica docente.
María Isabel Rael Fuster (2009, p.2) menciona que “la investigación aplicada a los procesos educativos  concretos y reales pretenden unir la práctica docente y el saber fundamentado”.
Es así como ella nos hace hincapié que este proceso es intencional y planificado, es decir, surge de nuestra propia acción planeada hacia un fin, misma que debe estar plenamente vinculada con nuestra práctica docente, como medio para construir la innovación, estructurada y fundamenta, que nos permita adaptar nuestra realidad a los cambios que exige la educación de calidad.
Es importante resaltar aquí la importancia de un trabajo armónico dentro de nuestros centros de trabajo que ya mencionaba en un inicio,  pues resulta primordial para obtener resultados positivos que dicha investigación e innovación nos lleve a planificar, desarrollar y evaluar proyectos comunes en nuestros centros de trabajo, logrando a su vez un desarrollo profundo y autónomo que a su vez se enriquece del estudio de trabajos de otros docentes.

La investigación es en sí misma una herramienta que nos permite forjarnos una formación permanente como complemento de la formación inicial y abogar por una formación contextualizad (María Isabel Rael 2009).

La actualización profesional es una necesidad que cobra importancia por proveer de elementos informativos, estratégicos, reflexivos y de investigación-acción; contribuyendo a que los docentes logren un mayor éxito en su actuar profesional.

Por último solo quiero agregar, que la condición esencial para que un docente tenga los mejores resultados en su labor educativa es la autoevaluación, ésta es una capacidad que debemos desarrollar ya nos permite conocer qué es lo que estamos haciendo, qué resultados me ha dejado y que acciones son necesarias para mejorar, mismas que pueden ser de distintas naturalezas desde interpersonales, intelectuales, formativas, de investigación-acción, por lo que encerrarnos solo en una de estas no es la solución sino buscar un equilibrio entre todas estas habilidades para establecerlas como competencias que enriquezcan nuestro desarrollo personal, social y profesional.

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